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Martes, 9 de Agosto de  2022
14:00

09alondra01Para cumplir una misión se necesita un líder, el líder tiene que identificar los talentos de su equipo y hacer que el equipo funcione; el director de una orquesta es el líder, es el custodio de la misión que es, por ejemplo, ejecutar la Quinta de Beethoven el viernes por la noche de la mejor manera posible, expresó la renombrada directora de orquesta, Alondra de la Parra, ante estudiantes y docentes de la Universidad del Valle de México.

Al pronunciar la conferencia “Líderes en cada atril” en el marco de la 2ª edición de UVM Talks, Alondra de la Parra agregó que el director debe tener una visión de águila, una panorámica que le permite ver el todo, siempre mirando hacia lo lejos, pero con una visión específica.

De la Parra, compartió a la Comunidad UVM parte de su historia y experiencias que ha tenido en el camino que la ha llevado a ejecutar esta difícil profesión, misma que, a decir de ella misma, constituye su pasión y su vida.

“Dirigir una orquesta es una profesión que pareciera muy específica, pero realmente es un espejo de cualquier organización humana, de cualquier trabajo de liderazgo, desde el más pequeño hasta el más grande”.

Nacida en la Ciudad de Nueva York, en 2020, integró y dirigió a distancia “La Orquesta Imposible”, reuniendo a 30 de los mejores músicos del mundo. Compartió que “El líder, el director de orquesta se comunica, es un comunicador con su cuerpo y con la manera verbal, es importante tener estrategias de comunicación, decir las cosas positivamente, decir sí, ¿qué es sí?, es orientar, es decir a dónde ir. No decir, esto estuvo mal, todo falló, mejor explicar cómo no fallar, explicar a dónde debe moverse, tratar de no hacer un personaje el director o el líder, como si las cosas le afectaran a él o a ella”, “Un líder no debe hablar en primera persona porque no ayuda, “porque no estamos hablando de nada que tenga que ver con el director, el concierto no tiene nada que ver con el director y los músicos lo sienten y lo saben, esto es para el público, es para todos. Siempre hay que verse como colegas, como parte del mismo grupo, para crear magia de generosidad como el somos, hagamos, pensemos, logremos e identificar los talentos del grupo”.

“Él tiene este talento, vamos a sacarlo, esta persona está trabada con este reto, vamos a ayudarla; ver dónde están las fortalezas, las debilidades del grupo, dónde están las personas que inmediatamente van a estar con uno, las que me van a costar más trabajo y ahí, ir manejando todo”, señaló.

En su conferencia, Alondra de la Parra explicó que el Concertino es como un copiloto, es el primer violín en una orquesta, el que entra primero, el que afina a la orquesta, se sienta justo al lado izquierdo del director. “El Concertino es como el capitán de un equipo de futbol, él está en la cancha metiendo goles, toca el balón; yo tengo la batuta, pero yo no creo ningún sonido, el concertino sí, él decide cuándo y exactamente cómo hace el sonido. La relación entre director y concertino, piloto-copiloto, es crucial y eso es en cualquier empresa, presidente-vicepresidente”.

Agregó que, si esta dupla funciona, seguramente todo va a funcionar, “tiene que haber confianza y respeto entre ellos, un respeto a las jerarquías ya que tienen un porqué; están ahí para ordenar, no para hacer menos a nadie, sino para lograr algo enorme. Sí, tiene que haber alguien que decida, a veces es correcta a veces no, el director tiene que apoyarse en el concertino para lograr todo esto”.

Realmente, el trabajo del líder es salirse del camino y no obstruir el camino del grupo. “Cuando todo está funcionando hay que dejarlo que fluya, no intervenir, es un poco como si el director de la empresa estuviera en el teléfono todo el tiempo con los trabajadores. Qué el director de la compañía esté: ¿cómo van?, ¿cómo van?, ¿cómo van?, los empleados no pueden trabajar porque todo el tiempo les están hablando por teléfono, tiene que haber confianza”, afirmó.

Por otro lado, señaló Alondra de la Parra, hay que saber que hay momentos en los que la orquesta sabe más que el director, “hay momentos que el director literalmente debe seguir a la orquesta, son momentos muy pequeños, pero hay que saber reconocerlos y saber cuándo el director tiene que dejar que eso suceda”.

De la Parra, quien recibió en 2016 el Doctorado Honoris Causa por parte de UVM, fue la primera mujer mexicana en dirigir en Nueva York y es Embajadora Cultural Oficial de México. Ha sido elogiada por Plácido Domingo como “una directora extraordinaria” y frecuentemente, invitada como directora huésped; ha dirigido algunas de las más prestigiosas orquestas de Francia, Alemania, Estados Unidos, Japón, Brasil, Suecia y Rusia, incluyendo a la Orquesta de París, la Orquesta Sinfónica del Radio de Berlín y la Cameristi della Scala de Milán. También hizo una gira por China con la Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse.

En América Latina, Alondra de la Parra trabaja frecuentemente con la Orquesta Sinfónica de Sao Paulo y con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela. También ha dirigido la Orquesta Sinfónica Brasileira, la Filarmónica de Buenos Aires, la Filarmónica de Montevideo y en México las orquestas de Aguascalientes, Jalisco, Sinaloa, Xalapa, Puebla, San Luis Potosí, Estado de México y la Orquesta Sinfónica Nacional.

A sus 40 años de edad, para ella no ha cambiado en nada la perspectiva de querer aprender, “he dado la vuelta por el mundo dirigiendo a más de cien orquestas; de repente me pongo a pensar que por el COVID se cancelaron todos los conciertos, y nos da la oportunidad de ver hacia adentro y ver qué estoy haciendo”.

¿Qué es lo que importa?, la directora de orquesta lo redujo a aprender a pensar: “Puedes aprender muchas cosas, puedes ser muy capaz, tener habilidades, puedes devorarte al mundo, pero si no sabes pensar, al final no estás diciendo nada, el aprender a pensar lleva mucho tiempo, yo siento que eso es lo que deberíamos enseñar todos los maestros y los alumnos a entender”.

Finalmente, comentó que, “la confianza en sí mismo, viene del estudio, del trabajo previo, de la reparación y de la pasión de estar absolutamente enamorado de lo que uno hace, tanto que va más allá de lo que uno es y, de donde estamos”.

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